La nueva normalidad: Adopta la actitud de un guerrero

Samurai

En esta nueva normalidad, un gran número de personas estamos trabajando desde casa ahorrando horas y horas de transporte para ir al trabajo, ahorrándonos el estrés del tráfico, los costes de viajes, ahorrando en ropa, cosméticos, comidas, ahorrándonos los desorbitados precios que pagamos por un simple bocadillo en aeropuertos, estaciones de AVE o áreas de servicio de autopista. 

Hemos descubierto que desde casa podemos asistir a esa reunión, seminario, o convención en Nueva York, Londres, Doha, Barcelona o simplemente en nuestra propia ciudad, sin tener que desplazarnos, y que sólo nos ocupa el tiempo que dura dicho evento.  Podemos estar desayunando tranquilamente en nuestro porche o terraza, al sol, leyendo plácidamente un libro o poniéndonos al día de las noticias recientes, y en cinco minutos estar sentados frente a nuestro ordenador con la junta directiva de la empresa, o un cliente, o atendiendo un seminario de finanzas islámicas con ponentes de varias partes del mundo.  ¡Cuanto ahorro!  Ahorro de tiempo, recursos, salud, y, sobre todo, ganando en calidad de vida.

De repente, muchas de esas horas que pasaríamos conduciendo, en viajes, buscando aparcamiento, en las aduanas o colas de inmigración, en la cola del taxi de Madrid o en Gatwick, comiendo fuera de casa… se dejan de perder. De repente, nuestro día tiene más horas para dedicar a otros menesteres.  Podemos dedicar mucho más tiempo a nuestro trabajo, y aquí nos encontramos con el riesgo de trabajar en exceso, o podemos dedicar nuestro tiempo a otros proyectos, a nuestra familia, a nuestro bienestar, a nuestro ocio, o ofrecer parte de nuestro tiempo a colaborar con entidades sociales u ONGs y ayudar a otras personas.

En esta nueva normalidad nuestra fortaleza y disciplina son esenciales.  Hoy en día las noticias están llenas de artículos sobre los problemas psicológicos, de estrés, de desconexión, de la baja productividad que conlleva el tele trabajo, el agotamiento del “zooming”.  Aunque es cierto que nos encontramos ante nuevas situaciones con su propia problemática, es responsabilidad de cada persona adaptarse a la nueva normalidad, a la nueva situación; ver la parte positiva y las oportunidades que nos brinda, abrazarlas y luchar desde esa posición.  Las personas con más disciplina, con mayor grado de confianza en sí mismas y más fuertes emocionalmente van a triunfar; mientras que aquellas que no hayan cultivado estas cualidades, tendrán que aprender y adquirir las herramientas necesarias. Esto significa que debemos formarnos en una serie de nuevas habilidades, que, si ya eran importantes antes, ahora son esenciales e indispensables.

A lo largo de nuestra vida encontrar el equilibrio siempre ha sido la clave para llevar una vida plena, y en esta nueva situación cada persona tiene que descubrir y encontrar cual es el suyo.  Es evidente que, si pasamos entre diez y doce horas sentados delante del ordenador, vamos a tener unos problemas; que, si tenemos cinco, seis o siete horas de reuniones por Zoom, tendremos otros problemas; que, si no hacemos las tareas que tenemos que hacer porque nadie nos supervisa, tendremos otro tipo de problemas; y que, si trabajamos por las noches y fines de semana sin descanso, tendremos otros problemas y secuelas de salud importantes. 

Cada época tiene sus retos. Cuando la actividad principal de los seres humanos era la agricultura, existían unos retos; en la era industrial, la explotación laboral en fábricas tenía su problemática; en la era de los servicios y la globalización, descubrimos grandes retos que nos han llevado al punto en que ahora nos encontramos; y en la actual era tecnológica y virtual, nos enfrentamos a otros retos.  Y cuando aparecen los retos, hay quien se hunde y se ahoga, y hay quien ve las oportunidades, sale a flote y tiene éxito.  

Por lo tanto, adoptar la actitud de un guerrero, la actitud de un samurái, y cultivar valores y disciplina personales nos permitirá navegar en estas épocas de cambios.

Cuando hablo de los valores del guerrero, del samurái, hablo de disciplina en todos los campos; es esencial encontrar un equilibrio ente el cuerpo, la mente, las acciones, las no acciones, el reposo, el refinamiento en las artes. Si somos capaces de encontrar este equilibrio, entonces, tendremos una vida saludable y plena. 

Como guerreros, nuestros peores enemigos son nuestros miedos, nuestras propias ansiedades, inseguridades y actitudes derrotistas. Enemigos que por sí solos nos harán perder la batalla sin necesidad de un adversario; por lo que el samurái debe estar muy cultivado en todas las fortalezas internas, para no ser derrotado por sí mismo. Cuanto más fuerte sea internamente, más recursos tendrá a su favor, e incluso en el caso de derrota, ésta le servirá para aprender y hacerse más fuerte internamente, de forma que en la siguiente batalla será mucho más fuerte y determinado. (Ver mi artículo sobre las cualidades del samurái)

En esta nueva era nos enfrentamos a problemas de depresión, falta de motivación, irresponsabilidad, incapacidad para dirigir equipos remotamente. Todos esos retos existen, no los podemos obviar, pero, así como en épocas anteriores los humanos supimos encontrar un equilibrio y una forma de funcionar óptima, ahora nos toca encontrar nuestro propio equilibrio y la forma óptima de funcionar en esta nueva normalidad.

La realidad, ahora y a lo largo de la historia de la humanidad, es que el ser humano es resiliente y tiene la capacidad de adaptase a los nuevos tiempos y cambios. Hay personas que inmediatamente ven la situación, la aceptan y saben sacarle provecho; otras se hunden y lo ven todo como un gran problema; y, otras siguen evolucionando a su ritmo, poco a poco, pero también aceptando los cambios de forma paulatina.  Podemos obviar la realidad hasta que la realidad se nos presenta ante nuestras narices y luego sólo nos queda actuar. En estas épocas de cambio, la ayuda de expertos, de profesionales externos es esencial.  

En esta era en la que vivimos, y mucho más que antes, las personas ya no nos conformamos con tener un trabajo y una familia. La mayoría buscamos realizarnos en nuestro día a día; que nuestro trabajo tenga sentido, que esté alineado con nuestros valores, con nuestros principios y con nuestros dones innatos, y cuando no es así, estamos descontentos, intentando encajar, buscando nuestro lugar. Reconocer y encontrar esta motivación principal es esencial; es lo que cada vez se valora más. Y, al mismo tiempo, hay que reconocer que no es una tarea fácil.  

Como seres humanos nos pasamos la vida buscándole un sentido. Algunas personas hacen de esta búsqueda su “modus vivendi”, siempre inquietas hasta encontrar, o no, respuestas. Otras personas buscan durante un tiempo, encuentran, o no, algo que les da sentido, y siguen con su vida sin preguntarse nada más. Otras ni tan sólo tienen inquietud. Y, otras encuentran el sentido a su vida pronto y viven gozando de realizarse con todo lo que hacen.  Este es uno de los misterios de nuestra existencia.  

Actualmente y para las nuevas generaciones encontrar esta motivación es cada vez más esencial, y no es una tarea fácil.  Poder trabajar y dedicar nuestro día a aquello que nos motiva, nos gusta y nos alinea con nuestra virtudes y habilidades tiene un valor muy importante. La actitud del guerrero, esa disciplina del samurái es un gran compañero en esta búsqueda. “La esencia del camino del guerrero está en vivir cada día como si fuera el último de su vida. La vida es fugaz y hay que vivir en el presente.”

En esta época de cambios, de búsqueda de un sentido, de necesidad de alinearnos con nuestros principio, valores o motivaciones, la ayuda líderes ejecutivos, coaches, psicólogos, pensadores y líderes espirituales es muy importante y puede ser de gran valor para ayudarnos a realizar esos cambios que nuestra existencia nos está exigiendo. Nos pueden aportar una visión distinta, nos facilitan herramientas nuevas, nos acompañan en este proceso de cambio, nos ayudarán a convertirnos en esos guerreros que tienen el control y mantienen el equilibrio en todos los aspectos de su vida.

Ver artículo anterior: La nueva normalidad: orden dentro del caos, para reflexionar como ser más productivo, priorizar tareas y examinar el tema de la procrastinación.